Quien Fué Maria Magdalena en la Biblia?

Maria Magdalena
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Erróneamente considerada Maria Magdalena una prostituta en muchos escritos populares. La Biblia solo dice que María estaba poseída por siete demonios (Lucas 8:2). Probablemente sufriera una seria enfermedad mental o física, de la cuál Jesús la liberó.

Su vida constituye un hermoso ejemplo de mujer cuya vida  brotó como respuesta a la exhuberante gracia de Dios.

María Magdalena NO ERA la mujer adúltera cuya vida fue salvada por Jesús al principio de su ministerio. Juan *:4
María Magdalena NO ERA “la mujer pecadora” cuyos pecados fueron perdonados por Jesús en casa de Simón el fariseo y que comenzó a llorar a los pies de Jesús ungiendolos con aceite.  Lucas 7: 36:50
María Magdalena NO ERA la mujer que ungió los pies de Jesús con nardo puro al final de su ministerio, a quien con toda claridad Juan identifica como María de Betania, la hermana de Marta y de Lázaro. Mateo 26-7

Por encima de todo, María Magdalena NO ERA ninguna mujer pecadora.

Maria Magdalena, acompañó a los hombres hasta el sepulcro y fue el primer testigo de la resurrección.

Los evangelios nos dan motivo para considerarla solo como una mujer casta, virtuosa y extraordinaria, merecedora de toda nuestra admiración, consideración, memoria y honores.

Es, por lo tanto, digna representante de todas las mujeres, a quienes representó como discípula de Cristo, a quienes representó también a los pies de la cruz y a quienes representó, finalmente, en el lugar de honra supremo, a los pies mismos del Salvador resucitado, estando ella sujeta a Cristo tal como nosotros esperamos sujetarnos a Él. Y así, María Magdalena, representante de toda virtud, obediencia, consagración y castidad de la mujer en sus días, representa también la virtud, obediencia, consagración y castidad de la mujer TAMBIÉN AHORA, mostrando, en todo respecto, a la mujer en su posición justa, y haciendo entonces a toda mujer digna de toda nuestra consideración, respeto, cuidado y admiración.

Faltar al honor de María Magdalena es faltar al honor de toda mujer. Defender la verdad sobre María Magdalena es honrar debidamente a toda mujer.

 

¡Que pueda su ejemplo servirnos de guía para alcanzar virtudes semejantes y servir al Salvador con tanta dedicación y amor como ella le siguió!

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